Blue Monday, cuesta de enero y depresión

enero 22, 2020 - by Juan Jose Carral - in trastornos del estado de ánimo

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En el artículo de hoy, hablamos del pasado día 20 de enero, día que ha sido denominado por el psicólogo británico Cliff Arnall como el día más triste del año o más conocido como “Blue Monday”. Según el cual, tiene lugar cada tercer lunes de enero de todos los años.

Pero… ¿de dónde viene esta idea?

Todo comenzó en el año 2005 como consecuencia de una campaña publicitaria elaborada por Arnall para la agencia de viajes Sky Travel, la cual necesitaba motivar a la población para que viajase y comprase más billetes de viaje.

Como podemos observar y acorde a numerosas afirmaciones de estudios previos sobre este fenómeno, la realidad es que, este hecho surgió como una herramienta de marketing de las distintas empresas vacacionales con el objetivo de hacer frente al fenómeno conocido como la cuesta de enero.

Para justificar el Blue Monday, el psicólogo de la Universidad de Cardiff elaboró una formula matemática dónde incluyó diversos factores sociales, personales, meteorológicos y económicos, que, efectivamente, afectan al estado de ánimo y concluyó, con que todos ellos convergen en un determinado día de todos los años. La fórmula resultó ser la siguiente:

  • W= clima
  • D= deudas adquiridas durante el periodo navideño
  • d= el dinero que se cobra en enero
  • T= el tiempo transcurrido desde el final de la navidad
  • Q= el período transcurrido y fallido desde que intentamos dejar un mal hábito
  • M= las motivaciones
  • NA= la necesidad de actuar para cambiar nuestra vida

Estaréis de acuerdo conmigo, en que la conocida “cuesta de enero” está relacionada con todos y cada uno de estos factores, y que afectan en nuestro estado de ánimo:

  1. Se producen cambios meteorológicos puesto que el clima es más frío y hay menos horas de luz; los días son más cortos y, amanece más tarde y anochece antes.
  2. Los problemas económicos resultantes del periodo navideño. Las comidas, cenas y reuniones familiares, las compras (decoración y regalos navideños), entre otros, dan lugar a una tradición llena de consumo que supone un gasto de dinero muy superior al resto de meses del año, que en muchas ocasiones llega a ocasionar deudas económicas.
  3. Los propósitos de año nuevo. Enero resulta un mes de autocrítica, evaluación y reflexión sobre nuestra propia vida, nuestros hábitos, hacia donde la queremos dirigir, que sentido le queremos dar. Todo ello, supone la elaboración personal de unos propósitos de cambio que tienen dos efectos en nuestra salud; bien una motivación extra para darnos una nueva oportunidad y mejorar aquellos aspectos que deseamos cambiar o; frustración (ya que entra en juego nuestro deseo o necesidad de cambiar) puesto que el paso de los días de enero junto a la no consecución o cumplimiento de los pasos que nos acercan a nuestros objetivos vitales, pueden llevarnos a un estado de ánimo triste, sin necesidad de convertirse en una patología.
  4. La vuelta a la rutina. En muchas ocasiones se produce el llamado Síndrome Posvacacional, el final de esta época tan deseada llena de cambios en nuestros horarios e incluso en nuestra alimentación, hacen que la vuelta al trabajo o incluso al colegio (en los más pequeños) en general, la vuelta a la rutina, sea muy difícil.

 

Todo esto unido, a una mala adaptación, a la autoexigencia y a una mala gestión emocional, genera síntomas de malestar, ansiedad, tristeza, dolor de cabeza, insomnio y mal humor, entre otros. Pero… ¿todo esto justifica que haya un día específico para deprimirnos? ¿qué es la depresión?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es la tercera causa de discapacidad en el mundo, que, además, estima que entre un 8 y un 15% de la población sufre alguna vez en su vida, y que lo padecen más mujeres que hombres.

Psicólogos expertos e investigadores de la universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como Ricardo Trujillo Correa, afirma que todo esto no sería más que una idea pseudocientífica, puesto que no es racional atribuir a un determinado día del año, el día más deprimente del año y dejarlo todo en manos de una fórmula matemática. Ya que, las condiciones para que cualquier persona experimente las distintas emociones, dependen de variables ambientales que varían en función, por ejemplo, del contexto, el género o la edad.

Relacionado con esto último, se ha encontrado que la población más joven, es más susceptible a este fenómeno del Blue Monday que la población adulta, ya que su cerebro aún no cuenta con la suficiente madurez de un adulto.  Tener marcado en el calendario un día como el día más triste del año, o, al contrario, un día como el más feliz del año, ¿dará lugar a que la gente se sienta como marca el calendario? Recuerden su pasado día 20 de enero, ¿cómo se sintieron? Seguramente la emoción que predomino en su día dependió de los distintos eventos que surgieron, por ejemplo, si les dieron una buena noticia seguramente estuvieron más contentos o si, por el contrario, la noticia fue negativa, estuvieron más tristes.

Además, resulta imposible crear una ecuación válida para la población de todo el mundo puesto que el contexto de cada uno de ellos es totalmente distinto, por ejemplo, hay países donde no se celebra la navidad, la cual trae consigo la creación de los propósitos de año nuevo, por lo tanto, no hay ese análisis de la vida en el final de año o principio de nuevo año.

Los síntomas más característicos de la depresión serian:

  • La disminución de nuestra capacidad para sentir placer
  • La disminución de la motivación e interés previo por hacer cosas
  • La disminución de nuestra capacidad para tomar decisiones y llevarlas a cabo
  • El estado de ánimo decaído o irritable
  • La falta de energía
  • Dificultades en el sueño, bien por defecto o exceso
  • Los cambios en el apetito
  • Dificultades de concentración
  • Sensación de culpabilidad o inutilidad
  • La baja autoestima, aislamiento o inseguridad
  • Pensamientos derrotistas

Presentar estos síntomas, va mucho más allá que reducir su causa a un determinado día del año. Combatir el Blue Monday, sería tan sencillo como realizar cualquier actividad que nos estimule esa área del cerebro relacionada con el placer, sin embargo, presentar una depresión requiere de ayuda profesional para salir de ello y que no se supera, por ejemplo, con una escapada de fin de semana o realizando una actividad que nos gusta mucho, puesto que estamos hablando de una enfermedad en nuestra salud mental.

En conclusión, lo que sí es real es la llamada cuesta de enero, que da lugar a una reducción importante del consumo y gasto durante el mes de enero, y que puede suponer una época donde experimentemos algunos de estos síntomas. Pero no por ello, presentamos una depresión, o en el caso de sí presentarla, la intensidad y duración de la sintomatología sería mucho mayor y afectaría mucho más en nuestro bienestar psicológico, social e incluso laboral.

Autora: 

Alicia Martín-Pozuelo Aranda

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