Antidepresivos naturales

septiembre 09, 2020 - by Juan Jose Carral - in Sin categoría

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De todo lo que conocemos sobre el trastorno depresivo podemos concluir que la importancia de la química de nuestro cerebro en nuestro estado de ánimo es crucial para nuestra salud mental. Este desajuste químico observado puede ser tratado por psicofármacos o con intervención psicológica, pero una forma de intensificar el efecto de estos tratamientos son los antidepresivos naturales que propondremos a continuación. Sin embargo, cabe destacar que no son un sustituto de la terapia psicológica ni farmacológica

COMER CIERTOS ALIMENTOS

Para empezar, la misma ciencia que avala los famosos medicamentos ansiolíticos y antidepresivos también reconoce que el cuerpo humano puede crear sustancias antidepresivas endógenas. Y que una forma de facilitar su producción es através de la ingesta de ciertos alimentos

Leche, yogur, quesos, sepia y calamar. Al contener calcio, se consideran un elemento imprescindible para el equilibrio anímico. Su carencia provoca sensación de fatiga y excitabilidad. La misma función poseen los alimentos ricos en vitamina C, como cítricos y kiwis

Verduras frescas de color verde, leguminosas (lentejas, guisantes, habas, judías) y frutos secos. Estos alimentos contienen hierro el cual resulta esencial para eliminar los síntomas de depresión, ya que su carencia se refleja en falta de ánimo. Pescado, plátanos, dátiles, almendras, cacahuetes, semillas de sésamo y calabaza: Contienen triptófano y fenilamina los cuales son aminoácidos esenciales para que el cerebro produzca serotonina, y dopamina, que son neurotransmisores estrechamente vinculados a la sensación de felicidad y el placer. 

Asimismo muchos psicólogos e incluso psiquiatras recomiendan la ingesta de una onza al día de chocolate negro puro y sin azúcar, pues contiene triptófano y magnesio

TOMAR EL SOL

La falta de exposición al sol en algunos países nórdicos es una de las causas principales de la depresión de los habitantes, hasta el punto de que durante los inviernos les recetan dosis de 3 meses de vitamina D para combatir los efectos físicos causados por la ausencia del sol en cielos permanentemente grises. SI no hay sol, una deficiencia de vitamina D sólo se puede combatir tomando la versión sintética, pues los alimentos no aportan las cantidades necesarias para balancear nuestro sistema. Afortunadamente, el clima de nuestro país nos permite disfrutar de muchas horas de sol al año. Exponiendo nuestro cuerpo al sol moderadamente (30 minutos al día es suficiente) nuestro cuerpo produce esta vitamina D, lo cual obedece a una reacción con los rayos ultravioleta. 

MOVERSE

El ejercicio físico contribuye a la liberación por parte de nuestro organismo de todos aquellos neurotransmisores vinculados al placer y a estados de ánimo positivos, estos son: serotonina, endorfinas, oxitocina y dopamina. Probablemente el deporte sea la manera más efectiva de conseguir de forma natural el aumento de las concentraciones de estos neurotransmisores en nuestro cerebro. 

SER AMABLE Y GENEROSO

Numerosos estudios han vinculado el descenso de estados depresivos y el aumento de la oxitocina en nuestro cerebro con el comportamiento generoso, altruista y amable. Esta relación no es única con los comportamientos generosos hacia otros sino también hacia nosotros mismos. 

Las palabras negativas envían una señal de alarma a la amígdala (estructura cerebral responsable de nuestras emociones) que hacen que se active aumentando la producción de las hormonas del estrés que interrumpen nuestros procesos cognitivos, y boquean la producción de ciertos neuroquímicos que nos ayudan a manejar el estrés. Por el contrario, las palabras amables y optimistas tienen el efecto inverso, disminuyendo la actividad de la amígdala y aumentando así nuestro estado de relajación y el razonamiento cognitivo

PRACTICAR LA GRATITUD

Muchas veces no podemos elegir cómo nos sentimos, pero si podemos elegir a qué cosas dirigir nuestra atención. Un ejercicio recomendado en la mayoría de las terapias contra la depresión consiste en realizar un diario de gratitud, en el que una vez al día (al levantarnos o al acostarnos) escribiremos dos o tres cosas buenas por las que estamos agradecidos en ese día (ya sean éstas tangibles o intangibles). Con el paso del tiempo nuestra cabeza aprenderá a hacer más visibles esos elementos y menos visibles los elementos negativos de nuestra vida. 

RECUERDOS POSITIVOS

El doctor Herbert Benson del Hospital General de  Massachusetts ha acuñado el termino “bienestar recordado”, basado en el hecho contrastado de que el simple acto de recordar un evento gratificante o incluso imaginar una escena teñida de amor y compasión permite que nuestros organismos liberen neuroquímicos antidepresivos

De la misma manera que pensar en un movimiento de nuestro brazo hace que las zonas cerebrales encargadas de realizar ese movimiento se activen, recordando un evento positivo las zonas de nuestro cerebro que se activan son las mismas que se activarían si lo estuviéramos viviendo en ese mismo instante. 

RISA Y HUMOR

Ver comedias, monólogos, y en generar tratar de reírse y utilizar el humor. Evidentemente estas actividades levantaran tu ánimo, pero además, la investigación realizada por la Loma Linda de la universidad de California revela que sonreír reiteradamente cambia la química de la sangre, lo que protege al organismo frente la enfermedad y la depresión.

Irene Alonso Martínez

Coordinadora del departamento de prácticas de psicología de CIPREA INTEGRAL

Psicóloga General Sanitaria de CIPREA INTEGRAL

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Juan Jose Carral

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